La Terra Alta es un territorio de paisajes picassianos, Mediterráneo de interior donde los monjes templarios ya cultivaban el viñedo en el siglo XIII. Sus condiciones siempre han sido óptimas, especialmente para la garnacha blanca, la estrella de una paleta de variedades que proporcionan vinos de reconocida calidad.
Su situación geográfica, con un alto valor paisajístico, le ha llevado a ser reconocida por la UNESCO como Reserva de la Biosfera. La Terra Alta, como la garnacha que arraiga en tierras calcáreas y crece con el sol del Mediterráneo, es trabajada con honestidad y orgullo por sus gentes.
Una zona privilegiada para obtener una uva sana, madura y con carácter, con una viticultura de gran tradición y respetuosa con el medio ambiente, que provoca en su vino una identidad propia.
¡Ven y descubre la Ruta del Vino de la Terra Alta!
